En la
cumbre anual de alcaldes realizada este año, fue la primera vez que el
Presidente Santos dio a conocer su deseo de ser reelegido en el 2014. Además de
esto, y probablemente con la intención de ganar la aprobación de algunos
políticos, dijo que trabajará para que en el futuro todos los mandatarios
elegidos popularmente tengan tiempos fijos de seis años. Pero parece que a
partir de esa fecha, nuestro Presidente ha encarnado el papel de Usain Bolt y
ha emprendido una carrera para sacar innumerables datos sobre todas esas cosas
supuestamente buenas que ha realizado en los tres años que ha dirigido nuestro
país; pero en esta carrera la meta se ve lejana cuando en resultados de
encuestas como la realizada por Datexco, el 77% de los colombianos no votaría a
favor de la reelección. Santos dice ''Mi corazón está impulsando a la
reelección'' pero, por lo visto es solo el corazón, porque aparte de cifras,
sus acciones de gobierno no están sirviendo de mucho impulso. La cuestión es si
los méritos que ha hecho nuestro Jefe de estado son suficientes para que sea
reelegido o por el contrario, sean méritos suficientes para que el país, en un
futuro, no lo quiera ni siquiera en el
menor cargo político.
La
reelección del actual Presidente no es más que la crónica de una muerte
política anunciada, desafortunadamente para él, esto es lo que evidencia la
opinión pública y algunos de los políticos más influyentes de nuestro país como
Clara López, quien sostiene que la
reelección es un tóxico para la democracia; ha degradado de manera grave la
función de gobierno, ha desbaratado el equilibrio de los poderes, y uno lo que
está viendo es que se presta incluso para que se desvíe la acción gubernamental
hacia el clientelismo, hacia los tratos por debajo de la mesa. Antes que nada
cabe resaltar que aunque Santos tiene conocimiento de que más de la mitad de
los colombianos desaprueba su idea, sigue luchando contra viento y marea para
lograr su aprobación en la reunión de la directiva de la Fundación Buen
Gobierno, integrada por el exministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras, que es
el presidente de la entidad; y el exdirector de la Policía, general (r) Óscar
Naranjo. El encuentro tuvo como objetivo empezar a afinar las herramientas que
se utilizarán para trabajar en el proceso dicha reelección.
Me cuesta
creer que aunque la paciencia del Señor presidente en este proceso sea bíblica
y más grande que la tuvo Job, sea viable una reelección cuando a estas alturas
la mayor parte de su obra está inconclusa, el proceso de paz hasta la Ley de
Víctimas y Restitución de Tierras, pasando por la modernización de la
infraestructura, y él afirma que solo necesita dos años más para terminar,
cuando durante tres años de gobierno ha desordenado el sistema político y el de
partidos, debilitándose. Consiguiendo una democracia que es hoy más débil
Porque la unidad nacional se ha convertido en una amalgama de políticos y sin
un proyecto ambicioso de país. no creo que Roma se haya construido en dos días y menos creo que lo que propone
Juan Manuel se pueda conseguir. En mi opinión, esta es más bien una muestra
clara de ambición y ganas de poder, lástima que el señor Santos esté tan
confiado y no mire con claridad la situación ya que la reelección puede ser
posible, pero en la vida nada es seguro. Además si lo que pretende es correr y
hacer una chambonada, mejor que no haga nada porque peor que caer tan bajo es
seguir empeorando el desastre que ya dejó. Por último, considero que en lugar
de correr desesperado por ganar adeptos, nuestro queridísimo Presidente debería
ponerse las pilas por terminar de realizar alguna de sus propuestas porque este
país necesita dejar de creer en milagros y santos y empezar a ver hechos.
Aunque como
todo no puede ser malo, hay quienes todavía apuestan porque la reelección será
una realidad y no simplemente un intento que morirá como eso. Ya se trata, a mi
parecer, de un acto de fe o de un posible autoengaño, personajes destacados de
nuestra sociedad colombiana como el presidente de la Cámara, Augusto posada,
lanzan frases como: ‘’el gobierno ha hecho los méritos para gobernar la nación
durante otros 4 años más” y como él, el 19% de los colombianos que apoyan a
Santos por sus buenas obras tales como que el Gobierno Nacional asumió el
100% de los costos educativos de unos 8,5 millones de estudiantes de
preescolar, media y bachillerato, han sido dados de baja, capturados y
desmovilizados 7.810 subversivos. Al igual que 7.221 integrantes de bandas
criminales y Según el Jefe del Estado, "Colombia ya no es el primer
productor de cocaína ni de hoja de coca. Dándole otros méritos al Presidente,
no se puede negar que afortunadamente para él, aún conserva un as bajo la manga
que es el proceso de negociación en La Habana ya que si este es exitoso, lo más
probable es que su popularidad aumente y con un giro inesperado en esta
historia, que en mi humilde opinión ya parece escrita, Santos, haga posible lo que hasta hoy se ve como
imposible. Ojala la espera no desgaste los sueños del mandatario y en cambio
haga de sus sueños una realidad que probablemente solo lo beneficie a él.
Solo el día de las elecciones se
sabrá si el Presidente Santos será reelecto o no y ese día los colombianos tenemos
dos opciones: apoyar la reelección o estar en contra. Aunque según los datos de
las encuestas que no mienten y son una
manera concreta para conocer la opinión
pública del país la idea de reelección se desploma igual que el edificio Space
de Medellín. Y como afirma Martha Lucía Ramírez ‘’Cuando algo no va bien, lo
razonable es cambiar y lo arriesgado es persistir en el error y un 50% piensa
que las cosas van a ir igual de mal, mientras que un 33% cree que empeorarán’’.
Juan Manuel se ha ahogado en su propia astucia política y considero que ni con
los diálogos, ni reuniendo todas la esferas del dragón, pueda impulsar su
reelección.